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5 Cosas que Aprendí en el Amor

April 3, 2018

Estuve soltera por tres años.

Fue genial. Mirando en retrospectiva, fue el tiempo preciso que necesitaba para vivir a mi manera y aprender lo que quería y lo que no en mi próxima relación. Estuve en relaciones durante casi toda mi adolescencia y la primera mitad de mis veintes, y aunque puedo decir que tuve buenas experiencias —en su mayoría—, hay algo en la independencia de estar soltera que te permite conocerte a ti misma a profundidad.

En esos tres años viví como quise, y aunque me divertí a mares, también descubrí la dura belleza de apechugar con las consecuencias de tus acciones. Ahora que veo mi vida personal desde los 25 hasta ahora, entiendo que tenía que vivir ciertas experiencias para saber qué buscaba en un compañero de vida. Encontrar, conocer, conectar, reír, susurrar, besar, coger, llorar, gritar. Básicamente, vivir todos los verbos mencionados a mil, como un nervio expuesto, mientras trataba de encontrar a esa persona que resonase perfectamente con mi sintonía.

Haciendo fast forward a hoy, encontré, cual aguja en un pajar, al Sr. Androgyny. Mejor dicho, nos encontramos. Y aunque todavía estamos en la etapa de “rainbows and puppies” (él lo llama así), por aquí les dejo tres cosas que aprendí en estos años de soltería experimental, y que finalmente me sirvieron para encontrar al que realmente importa.

  1. No te enamores de la idea de una persona. Esto me pasó en el 2016, y puedo decir que mi corazón salió bien golpeado. La lección? No te enamores sólo de momentos hermosos, de mensajes románticos o de la imagen idealizada de una persona. Tómate el tiempo de conocerlo. Sé realista. Enamorarse de la idea de alguien es como enamorarse de una fotografía, de una imagen estática en tu cabeza. Por más hermosa que sea la foto, corres el riesgo de quedarte estancada con la idea de alguien que, realmente, no es para ti
  2. Ser sensible no significa ser débil. Al contrario. Para ser sensible tienes que ser fuerte, de lo contrario los resultados pueden ser devastadores. Conocí muchas personas —sobretodo hombres— que ninguneaban la sensibilidad, se referían a ella como “cosa de mujeres”, y añadían una sazón de macho latino que finalmente, no les permitía expresar lo que sentían. Y esto terminaba, usualmente, en dramones. Ser sensible, empático y compartir tus sentimientos con la persona que amas es la base de cualquier relación. (Esta lección es fina cortesía del Sr. Androgyny)
  3. Explotar ante el otro nunca dio buenos resultados. Al menos no en una relación. Impacientarse con tu pareja es normal, sobretodo si pasan mucho tiempo juntos o si viven juntos. No todo es un ramo de rosas, y aprender a aceptar las manías y defectos de la otra persona es también parte del amor. Yo era de las personas impacientes que, apenas había un problema, sentía que tenía que solucionarlo en ese mismo antes. Como sea, a la fuerza, a los gritos, todo fuese por “no ocultarnos nada y tener una buena comunicación”. La verdad era más “quiero imponer mi punto de vista como sea”. Obviamente, el resultado era mas o menos la Guerra de los Mundos. Fue así como aprendi que tomar un respiro, tomar una pausa y retomar las cosas con calma puede tener los mejores resultados.
  4. Si en verdad te proyectas con una persona, no comentes nada al inicio. Esto puede ser un poco supersticioso, pero estoy convencida que la palabra tiene un poder inmenso, sea para bien o para mal. Y cada vez que compartes tus pensamientos al conocer a una persona nueva, compartes también tus inseguridades, tus expectativas y los detalles de la sinrazón. Si realmente crees que la persona vale la pena, guarda esta primera parte sólo para ti. Que ninguna voz externa influya en tu historia.
  5. No busques un príncipe azul. Simplemente no existe. No hay ningún hombre perfecto que esté dispuesto a sacrificar todo su ser por ti. Creo que el mundo en el que vivimos hoy es extremadamente egoísta. La gente espera que su pareja sacrifique todo por ellos pero nadie está dispuesto a ceder ni medio centímetro en mejorar para el otro. Mientras más honesta seas contigo misma, más honesto será el afecto que recibirás de la otra persona. Y que no termine en honestidad. El amor es algo que se gana. Día a día.

 

 

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