Lifestyle

Chronicles of NYFW

September 28, 2015

marriott copyIr al Fashion Week es menos glamoroso de lo que pintan. 

De hecho el glamour del las pasarelas y el street style arma una escena muy chic y effortless. Casi casi como si no te hubiese costado nada subirte a esos Louboutin de taco 12, enfundarte en una chaqueta denim con casi 30 grados de temperatura en la calle o hacerte un moño “casualmente” despeinado que en verdad te tardó más que el maquillaje completo. En Nueva York la idea es que parezca que no te esforzaste mucho. Es mal visto. Es como decir “MIRENME, AQUI ESTOY, HAGANME CASO”, y eso le resta puntos Gryffindor en cualquier circunstancia. Los últimos días sí los pasé en relajo absoluto en el Marriott de Brooklyn, a unos pasos del Brooklyn Bridge y con un desayuno buffet que me hizo subir un par de kilos que aún estoy intentando bajar mentira. Desde el espacio zen de sus instalaciones escribí las siguientes líneas. Cómo es la rutina en un New York Fashion Week.

07:00am. Lo primero es levantarse temprano. Brooklyn es hermoso, pero si estas yendo al FW queda lejos. Qué quiere decir lejos? Lejos de Manhattan, aka más de 25 minutos en tren. Me despierto, aprieto Snooze, dormito un rato para luego levantarme apurada. Me meto a la ducha, me cambio, me maquillo y me arreglo el cabello —esto es un capítulo aparte de por sí—.

09:00am. Desayuno una avena con manzanas, obra de la alta cocina de Fashion in da Hat, mientras reviso el cronograma de desfiles del día. Chequeo si llevo mi polvo compacto en la cartera y trato de adivinar en el futuro si los zapatos que estoy usando me despellejarán los pies o me salvarán en el día.  Salgo apurada a la estación de tren.

timesquare

10:00am. Primer día de desfiles. Tadashi Shoji en The Skylight at Clarkson Square. Ya estoy en la fila pero me demoro en encontrar la invitación en mi mail. El código QR no quiere cargar. El vip me mira. Comienzo a desesperarme. El código carga, al fin. Entro volando y me siento. Son casi las 10:20am y el show no empieza. Le pregunto a la chica de mi costado si siempre tienen esta puntualidad. Me responde entre risas que si. Sin saberlo, hice una nueva amiga modelo-convertida-en-periodista que trabaja en Elle Canada con tan sólo 21 años, Madison Schill.

pasarelas

12:00pm. Salir del primer venue y volar para hacer fila del segundo. Al más grande, dicho sea de paso. Es el show de Tommy Hilfiger en el Pier39 y hay full celebrities en primera fila. Intento pasar con mi cámara, cuidando que los fotógrafos de Reuters no chanquen mi lente marginal con sus mega lentes pudientes. Llego a mi sitio y me acomodo junto con Diana de Dolce Placard, que ya ha visto a la Blonde Salad al otro lado de la laguna artificial. Las luces se apagan, nuevamente con 30 minutos de retraso, que a estas alturas ya se siente como la hora inicial. El show comienza. Lo mejor de esto? El final. No del desfile, sino de conocer a Anna del Russo saliendo de él.

tommy anna

2:00pm. Almuerzo en Dos Caminos del Meatpacking district con Alexia, ex colega de trabajo y actual estudiante en FIT, y Diana. En este lugar tienen algo llamado Sour 56 en la carta. Inmediatamente pienso en el Pisco Sour, pero ni se me ocurre pedirlo porque sé que el “en Perú lo preparan mejor” se me va a salir automático. Una margarita y unas enchiladas aparecen frente a mí.

coach

4:00pm. Un iced coffee de rigor antes de comenzar las compras. Como son los primeros días y aún no he tenido tiempo de hacer un research cafetero de Manhattan, caemos en el lugar por default. Starbuck. No me apedreen. Sentadas en una mesa frente a la puerta, pegadas a los celulares —para variar—, una chica con maxisaco beige, sombrero y ojos caramelo nos pregunta si somos colombianas. Es el inicio de otra conexión neoyorkino, esta vez con Farah Alimi, stylist freelance y parte del equipo de Imagista, un nuevo concepto de revista que promete revolucionar Manhattan.

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5:00pm. Shopping por Soho. Alessandra, Diana y yo tenemos como objetivo arrasar con Spring Street, pero de hecho somos más asiduas de Topshop, American Eagle y H&M que de COS, Dash y Bloomingdales. Cosas del amor, cosas de la vida. Acá comienza la odisea de Diana por conseguir unas Stan Smith de Adidas, que hasta la fecha no ha podido obtener. Si lee esto espero que no entre en un ataque de ansiedad.

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8:00pm. Parar en Whole Foods de Union Square Park, nuestra zona cero, y comprar cosas para el desayuno. Ya conocía este lugar cuando vine en el 2009, y en verdad que te salva de muchas. Relativamente barato y con cosas sanas y ricas. Casi todos los días compro lo mismo para el desayuno: fruta picada, agua de coco, avena y una protein bar.

10:00pm. Regresar al depa en Brooklyn y preparar mi maleta para la segunda semana en Nueva York, en el Marriott Brooklyn. Estoy lista para un poco de paz mental.

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