Confesiones: Soy una anciana

January 9, 2017

No hay más.

Luego de los 24 las juergas hasta el amanecer se volvieron un mito urbano para mí. No podía creer que la gente zapatee hasta que salga el sol, que beban hasta convertir su hígado en paté y que despierten a la mañana siguiente para bajar a la playa en verano. Solo de imaginar esa resaca se me ponían los pelos de punta. De mis amigos que rodean los 30 y siguen el ritmo, pienso que tienen un cuadro de ellos mismos envejeciendo detrás de sus clósets.

Netflix, una copita de vino o un buen libro no me suenan como una mala idea. Como dice Emilio, un amigo que me conoce bien en fiestas: “Adriana, a partir de las 3am te haces bolita, bostezas y te quieres ir a dormir“. Soy una anciana.

Digo esto porque este fin de semana un par de amigas me llevaron de parranda a Asia. Lejos de mi estilo más barranquino, sur chico, fiestas electrónicas, música pop y dj’s que nadie conoce. Me llevaron a Café del Mar, lugar donde he escuchado mil historias de juerga de perdición. Eso y un reportaje sobre racismo hace años en la tele eran mis únicas referencias, pero en pro de nuevas experiencias decidí ir, pasarla bien y observar.

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Tomé 1 gin tonic, 1 corona, 1 botella de agua y fumé un par de cigarros (eran de canela y estaban deliciosos). Esto después de haber estado bebiendo entre vino blanco, vino tinto, cerveza  y chilcanos a discreción en la playa. Claramente mi cuerpo no está acostumbrado al ritmo del verano. Me sentía como un pez globo a punto de explotar.

En la discoteca no conocía ninguna tonera de verano, pero en la zona de ochentas estaba como pez en el agua. Además, me acabo de enterar quién es Ozuna, que Maluma es bi y ha estado con Ricky Martin (no importa pretty boy, igual doyle), que J Balvin tenía más hits que Ginza y que estos manes existen y que su música es pegajosísima. Estoy moviendo los hombros mientras escribo (las odio Marife y Cristela).

Salimos 6am de la fiesta, y la única razón por la que aguanté sin morir era por la siesta de 2 horas que tomé el día anterior. Llegué también a la conclusión que cuando te maquillas para salir debes pensar en cómo terminarás en la mañana con los primeros rayos de sol. Deberían inventar un filtro de snapchat especial para esa hora #SiempreDigna

Y bueno, llegué a casa para desayunar fruta, claras de huevo para la proteína y café. Cero alcohol para el domingo de vuelta. En 21 días cumplo 27 años. Es decir, culmino los 27 y comienzo los 28 (porque todos tenemos un año más del que decimos). Conclusión: soy una anciana y me gusta fiestear tranquila, pero una vez al año no hace daño.

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