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Croacia y Montenegro: Guía de verano 2018

August 18, 2018

El azul turquesa del mar Adriático es el objetivo de todo viajero que aterriza en los Balcanes.

En Agosto el calor en París es insoportable. Es el mes donde los veraneantes migran al Mediterráneo y al norte de Africa, pero para mi primer verano en Europa no me emocionaba hacer el clásico Ibiza, Barcelona o algún punto de moda en Italia. Básicamente, por la cantidad enorme de turistas que estas ciudades atraen, lo que suele traducirse en precios super altos y caminar apretujado en todas las plazas, malecones y bahías.

Decidí hacer una ruta diferente con el Sr. Androgyny, y apuntamos por Croacia y Montenegro, dos países en las costas del mar Adriático, con todas las bondades del buen clima Mediterráneo y un aire histórico al estar anclados entre Europa Occidental, Oriental y Medio Oriente. Ahora, un poco de información práctica si desean visitar estas destinaciones:

Croacia es parte de la Unión Europea, pero no utilizan el euro como moneda oficial sino la kuna. El aeropuerto principal es el de Dubrovnik —3 horas en avión desde París—, y las carreteras están en bastante buen estado. En general, no es caro: 1 euro equivale a 7,5 kunas, pero dependiendo de a dónde vayan pueden encontrar servicios de todo precio. Además, Dubrovnik es una ciudad bastante segura. En ningún momento sentí peligro inminente o acoso de ningún tipo.

Si son fans de Game of Thrones, visitar la ciudad amurallada de Dubrovnik les va a fascinar pues fue ahí donde, por casi tres meses, filmaron las escenas de King’s Landing y High Garden. Subir a la muralla de la ciudad —ticket por 10 euros— les va a dar una vista panorámica única de Dubrovnik y la costa del mar Adriático que vale totalmente la pena.

Si tienen una vena deportiva, pueden reservar también un paseo en kayak para dos por la costa de la ciudad. El trayecto dura aproximadamente 3 horas y lo mejor es tomarlo temprano por la mañana, pues el calor puede volverse asesino conforme pasa el día.

La oferta de hoteles en Dubrovnik es variada, pero nosotros elegimos quedarnos en el Rixos Libertas, un hotel bastante grande —8 pisos, 5 restaurantes, piscina, acceso al mar, etc— a 30 minutos del aeropuerto. Mi recomendación es que elijan un lugar donde sea posible ir a pie a la ciudad amurallada, pues encontrar espacio de Parking puede ser un dolor de cabeza, además de costoso.

 

Montenegro, aunque no es Unión Europea aún, tiene el euro como moneda oficial. Se puede llegar en auto fácilmente desde Dubrovnik en una ruta directa de aprox. dos horas y media. Ahora, cuidado con lo siguiente: manejar en Montenegro es como volver a manejar en Lima la caótica. Hay una sola regla: no hay reglas. Los autos, las bicicletas las motos y los peatones básicamente hacen imprudencias con frecuencia y si vas manejando tienes que ir con extra cuidado. Si les suena complicado, hay varios taxis que hacen la ruta Dubrovnik-Tivat por un promedio de 70 euros. Ojo: los peruanos no necesitamos visado para entrar a Montenegro, sólo un pasaporte válido y no quedarse más de 30 días.

Pasamos 2 días en Tivat y 2 días en Perast. Suficiente para conocer las pequeñas y pintorescas ciudades de un país que es totalmente independiente desde hace 12 años. Para poner las cosas en contexto: toda esta región es la ex-Yugoslavia, una zona que entró en guerra entre 1991 y el 2001, con matanzas masivas y el empobrecimiento de muchas regiones. Montenegro fue aliado de Serbia hasta el 2006, donde más de la mitad de la población optó por independizarse. Con esta decisión, el turismo ha florecido en varias pequeñas ciudades, como Tivat y Perast.

Aunque Tivat es hermoso, en mi opinión ha comenzado a ser demasiado turístico. Mega-hoteles 5 estrellas, tiendas, como Valentino, Philip Plein y Tom Ford, galerías de arte exclusivas y restaurantes de comida gourmet han comenzado a proliferar en la bahía y a atraer un grupo de turistas que buscan un lujo ostentoso particular.

Personalmente, mi ciudad favorita de Montenegro es Perast, apenas accesible por una pequeña bahía —sólo tiene una calle principal—, y tiene una vista privilegiada de la bahía de Kotor. La cadena española de hoteles Iberostar ha abierto en agosto de este año un hotel 5 estrellas aquí, en un palacio veneciano perteneciente a la familia Smekja, nobles de Perast, quienes fueron los principales comerciantes de la República de Venecia en el s. XVIII. En realidad, toda esta pequeña ciudad está protegida por la UNESCO, de modo que el riesgo que se vuelva un punto super turístico no es alto, y puede mantener su encanto auténtico y rural.

Si desean saber de mi otra destinación preferida para veranear en Europa, pueden darle un vistazo a este post. 

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