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Cusco: la Experiencia Belmond

June 13, 2017

Así fue mi viaje express a la ciudad imperial.

El primer día estuve en el Belmond Palacio Nazarenas. Llegué a las 6am a Cusco con Xime, mi fotógrafa, en estado “quiero-morir-quiero-dormir”, pero no pudimos resistir la belleza de la fusión de arquitectura colonial y moderna del hotel, así que nos instalamos en una Studio Suite, tomamos desayuno frente a la piscina temperada y deliciosa, y salimos a ver los desfiles de Junio en la Plaza de Armas.

Fotografía: Ximena Grandez
Look: Saco Prüne, cartera Zadig et Voltaire, botas Basement

La odisea del primer día: buscar un bikini en Cusco. No traje, pues con el frío del otoño serrano no pensé que iba a necesitar uno. Ilusa yo. Moraleja: aunque vayan a Finlandia, lleva un bikini en la maleta. Nunca se sabe. Finalmente encontré este trikini negro en una tiendecita por la calle San Andrés. 53 soles, con rebaja, y por los detalles de los flecos y el corte, no salió nada mal.

La piscina del Belmond Palacio Nazarenas es temperada a 38 grados, no se asusten. Entrar es delicioso. El tema es salir…

El servicio es de lujo. Tienen todas las opciones alimenticias para vegetarianos, veganos,  y celíacos, servicios de spa y relajación, almuerzos y cenas con insumos andinos y artesanales y todo tipo de tips para los primerizos en la ciudad. Nos dieron clases privadas de pisco sour en la habitación (ya me sentía en Hamburgo…), donde aprendí que JAMAS debes preparar esta bebida en la licuadora y que si lo haces con clara de huevo deshidratada va a tener más cuerpo y volumen.

Terminamos el día en Hypnoze, el spa del hotel. Estaba super emocionada con esta parte, pues llevo aproximadamente tres toneladas de estrés encima con todo el trabajo que hago y los proyectos que se vienen con el blog.

Elegí un masaje freestyle, que incluye reflexología y piedras calientes, y terminé sintiendo el cuerpo como un algodón gigante. Nos lo hicieron en una sala doble, donde teníamos vista a un canal incaico justo por debajo de la mesa de masajes. Entré como en trance. Hypnoze le hace honor a su nombre.

Recorrer San Blas debe ser una de las cosas más simpáticas de quedarse en el Centro Histórico de Cusco. Callecitas empedradas, pequeños puestos de comida orgánica, diseño independiente cusqueño, tienditas de artesanías y ese encanto que sólo tiene Cusco en otoño. Tomarse un té de muña es justo y necesario, pero si son más cafeteros, abajo les dejo el dato del Museo del Café, donde además tienen un restaurant con balconcitos que dan a la Plaza de Armas.

Look 1: Bo’hem y zapatillas Adidas
Look 2: Chompa de alpaca Ayni, chalina de alpaca Milhua (la compré aquí) y botas altas de Aldo.

Pasé los últimos hospedada en el Belmond Monasterio, justo al lado del Palacio Nazarenas. Originalmente fue un convento de monjes jesuitas construido en 1592. Luego fue la sede de la Universidad San Antonio Abad, y en 1999 el arzobispado le permitió a la cadena Belmond (Orient Express) que funcionase como un hotel de lujo.

Cuál es la diferencia entre ambos? El Monasterio es un clásico en Cusco, tiene una esencia masculina y una arquitectura donde las celdas de los monjes han sido remodeladas como habitaciones top. El Palacio Nazarenas tiene una esencia femenina (era el convento de las monjas Carmelitas) y tiene un concepto más boutique y personalizado. Ambos son increíbles, depende de cuál sea tu idea de descanso.

Ahora, los lugares de la ciudad que visité y que recomiendo con buena fe (muchos fueron recomendaciones de ustedes, mil gracias!):

Bares: Limbus, República del Pisco

Restaurantes: Cicciolina, Fallen Angel, The Green Point (opción vegana)

Diseño: Cusco Designers, mercado de artesanías de San Pedro, tienda de diseño independiente en San Blas (A la Lau), Museo del Café, Museo del Pisco

Discotecas: Chango, Wild Rover, decir Mama Africa creo que ya es un cliché.

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