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De Tinder y otros demonios

August 26, 2015

tinderpostInspirada en este post de Hernán Migoya, llega la visión de Tinder desde el bastión femenino.

Hace unos días le mostré Tinder a mi madre. Para poner esta escena en contexto, ella es un persona en sintonía con estos tiempos modernos pero que no dejará de fruncir la nariz frente a nuevos ingenios de la tecnología, sobre todo para procrastinar y para conocer gente nueva en un plan de salida casual. En este caso, la palabra “casual” es un tabú de por sí. No apunta necesariamente a una relación formal, mucho menos al matrimonio. Para su generación —o al menos la mayoría— es un signo inequívoco de promiscuidad, desenfreno y lujuria. Le expliqué que no tiene por qué ser así. No tienes por qué casarte con tu match de Tinder —la sola idea suena descabellada—. ¿Las motivaciones? Ampliar tu círculo social fuera de tus amigos de la infancia, de la universidad, los monigotes de la oficina o tu vecino.

Poca gente se da cuenta pero ligar en Tinder es como tener super poderes. Lo único que cambia es la interfaz. No puedes entrar a un bar, mirar fijamente a cada galán a pocos palmos de distancia y empujarlos a la derecha o a la izquierda. Imposible. Tienes que practicar el arte milenario de la seducción y poner a prueba tus habilidades de flirteo a riesgo de hacer el ridículo y terminar la noche abrazado a tu fiel e incondicional almohada. Con Tinder no tienes por qué pasar por todo esto. A lo aprendiz de Hogwarts, puedes rechazar a los partícipes de esta red sin que ellos se sientan ofendidos con el mágico deslizar de tu dedo índice. O elegir galanes sin tener que demostrar tu interés frente a decenas de desconocidos alcoholizados un viernes por la noche. Y si llega a un encuentro candente y espontáneo, bienvenido sea.

Entonces, ¿qué buscamos las mujeres en Tinder? ¿Sexo casual? Puede ser, pero no necesariamente y menos al primer encuentro. Conocer galanes interesantes se perfila como top en la lista de razones para entrar al juego. Aceptan verse por atracción y luego averiguar si hay alguna conexión. ¿Que NO buscamos las mujeres en Tinder? Hombres que busquen sexo como gallinazos la carroña. Muy aparte de los tabúes sociales, hay un peligro latente que no podemos ignorar. En mis primeras incursiones, varios suelen aclarar que no son asesinos en serie, como para sugerir un primer encuentro con una cuota de humor y conciencia de la naturaleza de esta red para conocer chicas.

Un amigo periodista me mostró una cuenta de Twitter que valía sus posts en oro. Tinder sorpresa, basada en perfiles de lo más bizarros en Chile. Una recopilación de screen shots de usuarios, tanto hombres como mujeres, que podrían conformar una manual de “fotos que no debes mostrar nunca tu vida”. Sin ir muy lejos, la versión peruana despliega una abanico de opciones tan interesantes como desconcertantes. Paso a detallar.

  • Perfiles con fotos con tigres o leones invocando un espíritu de macho alfa meets Indiana Jones meets visita al zoológico. NOPE
  • Fotos grupales donde no se distingue quién es él. Asumimos siempre que es el menos agraciado. NOPE
  • Tomas con novias/esposas. NOPE. Con la novia luciendo una panza de ocho meses de embarazo (tengo la prueba gráfica), NOPE y repudio eterno.
  • Fotos con gafas oscuras, de lejos y tapados hasta el cuello. NOPE
  • Paisajes impresionantes donde ellos conforman el 1% de la imagen. NOPE. No sé si alguien se los dijo pero la idea es que tiene que verse el rostro.
  • Selfies tomadas desde abajo donde se ve un mentón gigantesco y un rostro deforme. NOPE. Con el flash reventado, NOPE y posibles pesadillas.
  • (Aporte de lectora atenta #1 ): Foto borrosa en el gimnasio emulando a Hulk con un poco de DC y la gorra volteada, bien Jersey Shore. NOPE
  • (Aporte de lectora atenta #2): Foto volteada donde luce su irresistible espalda. O sus zapatos. O su brazo. Es en serio? Amigo, you had ONE job. NOPE
  • Foto de un buenmozo con una sonrisa simpática, mirada relajada y una descripción breve y divertida. LIKE.

Si han usado Tinder, no me dejarán mentir. La mejor palabra para describir esta experiencia es divertida. No es mi intención juzgar al género masculino como si fuese Miss Universo —porque claramente no lo soy—, pero es innegable que entrar a este galanteo digital te puede dar una idea del criterio de cierto sector del género masculino para ligar —bajo en su mayoría—. Sin embargo, abre el espectro de posibilidades para conocer galanes interesantes. O patanes en potencia. O el amor de tu vida. Mi madre alzaría la ceja con esto último, pero si hacen match y no a chatean, nunca podrás saberlo.

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