Fashion

El boom de los influencers digitales: por qué las grandes empresas apuestan ahora por ellos?

4th January, 2019

Miquela Sousa. 1.5 millones de seguidores. It-girl. 19 años. Vive en Los Angeles. Tiene en su descripción de perfil en Instagram #BlackLivesMatter y luce un estilo urbano, orientado casi exclusivamente al high streetwear. Ha sacado su primer single, Hate Me ft. Baauer, con más de 900k reproducciones en Youtube y posa para Vogue en Alexander McQueen. Lo más impresionante? No es real. Miquela es un proyecto de arte digital creado por  Trevor McFedries y Sara Decou en 2016.

Miquela va acompañada de Blawko —a quien misteriosamente nunca se le ve la parte inferior del rostro— y Bermuda, con un perfil de mujer joven orientada a los negocios, pro-Trump y generadora de dramas entre las dos cuentas anteriores. Aunque Miquela es el avatar que genera mayor engagement con marcas y diseñadores, es sorprendente como la comunidad que ha comenzado a seguirlos realmente se engancha con los altos y bajos de la relación del avatar digital de la joven brasilera americana y sus amigos. Lo que los creadores han encontrado con todo esto? Algo que no es nuevo en la industria del entretenimiento: el drama vende. Y algo aún más interesante: marcas y productoras internacionales muestran un gran interés en promocionarse y colaborar con estos personajes de nueva tecnología.

Un ejemplo aún más orientado a la moda y el lujo? Noonoouri. 18 años. Vive en Paris. Mide 1,50m. Se define como “Cute. Curious. Couture”. Kim Kardashian reposteó su tutorial de belleza con productos de KKW Beauty. Posa en desfiles con Maria Grazia Chiuri, diseñadora de Dior, y se sienta a tomar café con Carine Roitfeld, ex editora de Vogue Paris y  actual de CR Fashion Book. En la realidad, Nooonoouri es la creación de Joerg Zuber, director artístico de la agencia de diseño y branding Opium. En este caso, es aún más claro que este avatar no es real, pero lo que coincide con el caso de Miquela, es que ambas tienen una personalidad claramente definida, un tono de voz constante y una línea de estilo y selección de marcas con las que colaboran que les ha valido una audiencia de 208k en Instagram, y creciendo.

El tercer ejemplo de influencer digital —y quizás de los más controversiales pues es la que menos avatar aparenta ser— es Shudu Gram. Con un cuerpo esculpido, rostro de facciones impecables y una belleza de ébano, Shudu enamoró a los internautas cuando Fenty Beauty, la línea de maquillaje de Rihanna, publicó una foto de ella en su cuenta. Grande la sorpresa para muchos al enterarse que Shudu es en realidad la creación del fotógrafo inglés Cameron-James Wilson. El mismo confesó que creó a Shudu a la imagen de la mujer más bella que pudiese imaginar mientras aprendía a modelar en 3D para una novela gráfica. Hoy, Shudu cuenta con más de 153k seguidores con apenas 40 publicaciones y marcas como Balmain Paris no dejan de apostar por ella.

Por qué las marcas comienzan a apostar cada vez más por influencers digitales en lugar de gente real? El motivo principal: todo está bajo control. Nunca verán un post espontáneo, producto de una emoción súbita, en uno de estos influencers digitales. Las marcas nunca se verán atolondradas debido a una declaración o acción abrupta del influencer, y saben que su producto/servicio será perfectamente curado por un grupo de directores de arte y artistas digitales, los cuales dan vida a estos personajes. La inversión está bastante bien calculada. Nunca un cabello fuera de lugar ni photoshop en las fotos, pues ellas no existen más que en la foto.

Esto, sumado a un hastío de buena parte de la audiencia de redes sociales por los influencers reales, quienes han creado el camino de un nuevo oficio la última década, ha abierto paso a cada vez más avatares que se posiciones rápidamente como It-Girls internacionales.

Finalmente, el factor novedad juega fuertemente a su favor con marcas como Yoox. El retailer online de marcas de lujo ha creado a  Daisy, un avatar que se prueba las prendas y luce sus combinaciones de un modo muy casual con los seguidores de Yoox. El numero de followers de la marca ha crecido exponencialmente, e incluso han sacado a Daisy al lado de influencers reales como Negin Mirsalehi, para darle mayor credibilidad al proyecto.

Es este el futuro de la influencia en redes sociales? Un mix entre gente real y una competencia directa de avatares perfectamente creados con el propósito de marketing? Qué opinan ustedes?

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