À Paris

#EnParis: Stella Pardo, diseño parisino con alma peruana

9th July, 2020

Llego a la boutique de Stella Pardo en Le Marais, en una mañana soleada de Julio en Paris. Lo primero que noto es la amplitud de la vitrina de la tienda: una puesta en escena impresionante que despierta la curiosidad de cualquier persona, sea amante de la moda, curioso casual o residente del barrio. Sandalias bordadas, carteras tejidas con hilos dorados, y prendas tejidas en alpaca peruana son algunas de las piezas que pueden adivinarse dentro de la tienda cuando uno pasa frente al número 51 de la rue de Turenne. Hoy nos decidimos a entrar a este espacio con alma vintage y piezas creadas por manos peruanas para conocer a la diseñadora y su historia.

Cinthya Guerrero es la fundadora y creadora artística de la marca Stella Pardo. Peruana de nacimiento, llegó a Francia a los 10 años e hizo su vida académica, profesional y personal en Paris.

La idea de la marca nació en el 2009, cuando la joven diseñadora registra el nombre en Francia como un primer paso. Crear una marca no es tan fácil y tan rápido como en Perú, de modo que decidió tomarse un tiempo para elaborar un business plan sólido para esta apuesta creativa.

Antes de aventurarse en el mundo emprendedor, Cinthya trabajaba en publicidad. Para ser precisos, en la coordinación internacional de inversiones del grupo de lujo francés LVMH. A pesar que siempre tuvo el presentimiento que su camino estaría más ligado a la moda, realizó estudios de negocios en una escuela de comercio en Paris. Esta elección fue alentada por su madre, quien quería asegurar una carrera sólida y segura para su hija en Francia. Hoy, admite que su mamá tenía razón: es muy difícil tener la parte creativa y la parte gerencial. Si eres sólo creativo y no puedes manejar un negocio, es muy difícil que tu marca tenga éxito.

Instagram @stellapardo

Mientras conversamos, me percato que una señora francesa muy chic tiene el rostro prácticamente pegado a la vitrina de la boutique. La dama levanta la mirada, nos ve, y hace un gesto con la mano señalando la puerta de la boutique. Quiere saber si puede ingresar. La asistenta de Cinthya le abre la puerta rápidamente y la señora elegante no pierde un segundo en preguntar por ciertas piezas que han llamado su atención. Veo que los tops tejidos a mano son de sus favoritos. Mientras observo la escena, sólo puedo imaginar la tenacidad y sacrificio de la joven diseñadora franco peruana para crear esta marca, y trabajar con artesanos peruanos para crear piezas que pudiesen corresponder a las exigencias del mercado europeo.

“Los artesanos aunque tengan la mejor voluntad del mundo, es difícil que se den cuenta de las exigencias que pueden tener los países europeos. Si piensas que puedes coser un botón con 3 pasadas y listo, están equivocados. Si el botón no tiene 8 pasadas no pasa el control de calidad y no entra al mercado. Detalles de este tipo, que parecen mínimos, son los que hacen la diferencia. Me di cuenta entonces que tenía que quedarme en Perú y tomarme el tiempo para formarlos.”

Para Cinthya, el mejor modo de asegurar una buena calidad de producto es conocer cómo trabajan los artesanos. Es estar allí con ellos, en el taller, y entender cada proceso de la A a la Z . Tuvo también que enfrentar los desafíos logísticos de aduanas, de certificados, de validaciones, de todo. En retrospectiva, hoy sonríe y reconoce que esas experiencias la ayudaron para entender cada etapa del proceso y poder guiar a sus equipos, en Paris y en Lima.

“El haber crecido en Francia, y tener lado peruano a la vez, me ayudó de una manera muy cerebral, porque mi doble cultura me permitía vender y presentar mi marca en París, con todos los códigos que se manejan (ningún cliente snob parisino me va a intimidar), y al mismo tiempo, me permite irme a Gamarra a comprar botones, elásticos, y ponerme a negociar con todo el mundo. Soy completamente natural, y puedo sentirme bien en cualquier situación. No soy el tipo de persona que dice “ay no, yo ahí no voy, no me mezclo”. Para nada.”

Desde el lado creativo, la diseñadora reafirma su raíces peruanas, pero al haber crecido casi toda su vida en Paris, admite que su ojo y su estilo es también muy francés. Al inicio, cuando integró colores a su colección y la presentó en Paris –donde la norma es vestir de negro, gris y azul marino–, el color fue una manera de dar un toque peruano a sus creaciones. Es más, muchos parisinos ligados al mundo de la moda le hicieron notar que su marca funciona porque maneja los códigos del estilo parisino, pero con un toque claramente peruano.

“La gente en Francia, y en Europa en general, cuando escuchaban que la diseñadora de Stella Pardo era peruana, tenían una reacción inmediata de alegría con “Perú! Machu Picchu! Ceviche!”, y el sólo hecho de tener una reacción positiva hacia algo que no conocían, jugaba también a favor de mi marca como algo diferente y original.”

Sus primeros clientes llegaron desde Japón, luego Italia y luego el resto de Europa. Como la marca sigue vigente desde el 2009, hoy en día sus clientes le tienen confianza absoluta. Stella Pardo cuenta además con certificados ecológicos y los sellos de trazabilidad que interesa a los clientes europeos, sobre todo, que buscan comprar una prenda sostenible.

Aunque a Cinthya le encantaría comercializar más la marca en Latinoamérica, y por supuesto en Perú, no ha tomado aún la decisión debido a malas experiencias ligadas al tema de la copia. Me cuenta, con una sonrisa en los labios pero con cierta decepción en sus ojos, que cuando iniciaba hace algunos años, fue a Perú para reunirse con proveedores locales y hasta le hicieron entrevistas en algunas revistas de moda. Grande fue su sorpresa cuando comenzó a ver, en pasarelas limeñas y en ferias de moda, que sus diseños estaban siendo presentados con las etiquetas de otras marcas.

“Te puedes imaginar mi cara cuando yo estoy en el desfile, o en la feria de moda, orgullosa de mi país y queriendo apoyar la industria, y veo que otras personas toman mis diseños y los presentan como suyos”.

Sin embargo, afirma que ha visto evolución y cambios en el universo de la moda peruana los últimos años. Identidades sólidas y marcas que salen adelante con propuestas originales. No descarta que en un futuro, con la industria más estable, pueda dejar atrás las malas experiencias que tuvo hace algunos años y establecer también la marca en Perú.

Antes de posar para la foto que abre este artículo, Cinthya me presenta el nuevo espacio de Stella Pardo. Muebles vintage de los 70s, plantas con un verde intenso en cada rincón y dos racks divididos en bloques de colores: los naturales, beiges y ocres, que hacen pensar en la costa peruana, y una más colorida, que evoca los colores vivos de las polleras y accesorios de distintas comunidades de los Andes del sur del país. Habla de cada pieza de la colección y de cada detalle de la tienda con una sonrisa y un entusiasmo impresionante, algo raro de encontrar en Paris. Mientras cruzo la vitrina enorme al salir de la boutique, me queda claro que Cinthya Guerrero ha logrado encontrar la intersección de dos culturas con la sazón perfecta.

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