À Paris

Florerías en París:

26th April, 2019

Las entradas de los hoteles de lujo tienen esculturas magníficas en flores, y no es raro que una boutique, ya sea de flores, de macarrones, de gafas de sol o productos para el cuidado de la piel, luzcan arreglos florales dentro y/o fuera de sus tiendas. Florerías hay para todos los gustos y bolsillos, desde Lachaume o Moulie, florerías parisinas que abrieron hace más de un siglo y donde Marcel Proust solía comprar orquídeas frescas, hasta las simpáticas florerías del barrio, con una oferta tan surtida como particular.

Es imposible caminar por París y perderse entre sus calles sin toparse en alguna esquina con una florería. Las hay pequeñas, clásicas, conceptuales, estrambóticas, japonesas, de colección y hasta tiendas/escuelas de floristas, pues para un diseñador de flores en Francia se tiene que estudiar una carrera de 4 años.

Pero incluso yendo hacia algo más cotidiano, es impensable presentarse a una invitación o a una cena de la casa de alguien sin una botella de vino o un ramo de flores en mano. Es visto como mala educación y falta de delicadeza por parte del invitado.

Visité a Mary de Los Viajes de Mary en Boule de Neige, una hermosa florería en el distrito 15. Con una antesala colorida de temporada, Boule de Neige de las pocas florerías que he visto que tiene una oferta que va desde arreglos de temporada —el lugar estaba lleno de flores colgantes con huevos de Pascua— hasta propuestas de arreglos de flores secas, que no he visto con frecuencia en París.

Alguna vez escribí en mi blog que no me gustaba que me regalasen flores, pues me parecían la salida fácil para una persona que no te conoce y quiere impresionarte. Evidentemente, estaba acostumbrada a un solo significado para el acto de dar y recibir flores. Ya saben, el cliché de 14 de febrero o algo parecido. Sin embargo, ahora me encuentro a mí misma comprando flores por placer, pidiendo un ramo oloroso de lys o una mezcla de hortensias blancas y rosas para el florero verde esmaltado que tengo en casa. Un gusto para mí, y para nadie más. Creo que cultivar estos pequeños placeres en cosas hermosas es algo que despierta una sensibilidad única en cada uno, hombres y mujeres, y nos hace prestar aún más atención a los detalles.

Pueden encontrar el arte floral de Boule de Neige en 21 rue de Lourmel, 75015, Paris.

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