Fashion

Lifweek desde la vista de una peruana en París

May 4, 2018

Por: Karmen Luyo González

He vuelto a Lima por unos meses después de haber pasado 12 años de mi vida viviendo en París. Volví para hacer un estudio sobre los protagonistas de la moda en el Perú. Evidentemente, la semana de la moda en Lima era una parada obligatoria para efectuar este proyecto. Mi primera impresión al llegar al Lif Week fue la de haber aterrizado en un lugar dividido en dos. Por una parte, un cocktail elegante en el que la la gran mayoría de personas iban casi uniformadas siguiendo su rango de edad y por otra jóvenes con arriesgados looks llamativos e imponentes. Los movimientos en la sala, me daban la impresión que los primeros ya se conocían entre ellos, se saludaban con entusiasmo o por cortesía y eran constantemente interrumpidos para ser fotografiados. Los segundos, aparecían minoritariamente en el tumulto dándole un toque de frescura menos formal al evento y sabiendo exactamente en qué momento voltear para captar un flash.  

Mi visión y lo que decidí mostrar se enfocan en un estilo en particular. Al opuesto de lo que podría corresponder al concepto que se tiene de moda en Lima frecuentemente vinculada a la palabra elegante o a un estatus social, consideré más interesante observar la moda desde otro enfoque. El jean vintage, combinaciones de estampados, colores flashy, camisetas floreadas, prendas de cuero pero sobre todo : actitud. Si algo tengo que destacar de esta semana es precisamente la palabra actitud, la cual asocio también a la manera de saber llevar una prenda. La forma en la que la juventud limeña se movía entre la masa, las poses que muchos hicieron cuando los fotografié, miradas cómplices, sensualidad, entusiasmo, firmeza al caminar, dinamismo en las conversaciones, reflejaban en su conjunto una identidad joven que buscaba llamar la atención y que sin lugar a duda se está haciendo su propio lugar en el medio.

En las pasarelas, me decepcionó quizás haber visto muy poco de moda que podría identificar con Perú. Buscaba algo que plasmará más la riqueza de las diversa culturas peruanas a través de colores, texturas, materias y diseños que me permitieran identificar una moda peruana, sin ir al extremo o exagerando los clichés. Por otra parte, los desfiles de inspiración a las casas de Alta Costura, faltaron a mi parecer de originalidad. Las presentaciones de Pat Sedano compuesto de prendas futuristas increíblemente oversize, Jessica Butrich con plataformas brillantes e imponiendo el mejor ambiente de la semana, Yirko Sivirich con sus elegantes mochilas y maletas luciendo orgullosamente el escudo peruano y finalmente Paola Gamero con su delicada combinación de rojos y ocres me pusieron estrellas en los ojos transportándome a universos diferentes pero muy atractivos visualmente.

Hablar de moda en el contexto actual del Perú, puede resultar banal, quizás algo no tan urgente respecto a lo ocurrido con Eivy y Carla. A pesar de sentir impotencia al pensar que esto ocurre casi a diario aquí y en muchos otros lugares del mundo, la moda se ha convertido en una herramienta totalmente legítima como medio de expresión. Siento que estamos asistiendo a la construcción de un nuevo espacio cultural de intercambio en el que la moda pasa de ser algo basado en apariencias a tocar temas más profundos. Más que looks, la semana de la moda es un espacio democrático en el que se mezclan diferentes clases sociales, edades, género, personalidades que comparten un mismo interés por la moda, pese a que no todos los actores tienen la misma visibilidad en el medio. Yendo también un poco más lejos de la crítica superficial sobre cómo van vestidos los asistentes y las tendencias actuales, creo que el punto de partida del cambio hacia una cultura de  moda en el Perú, tiene como principal protagonista a la juventud. Lo cual me parece sumamente importante, si es que se quiere llegar a consolidar una identidad peruana a través de la moda.

Après avoir vécu à Paris pendant 12 ans, je reviens à Lima pour quelques mois. Je suis venue faire une étude sur les principaux acteurs de la mode au Pérou. Evidemment, la Fashion Week de Lima était LE passage obligé. Ma première impression lorsque je suis arrivée devant l’entrée du défilé a été celle d’avoir atterri dans un endroit divisé, D’un côté, un cocktail chic aux invités habillés de façon uniforme, de l’autre, des jeunes aux tenues risquées et imposantes. Le premier groupe se connaissait, se saluait avec enthousiasme (ou par politesse?) en se faisant constamment interrompre pour être photographiés. Le second groupe, en minorité parmi la foule apportait une touche moins formelle à l’évènement, il savait cependant exactement à quel moment se retourner pour capter un flash. 

La vision que j’ai choisi de partager se focalise sur un style en particulier, à l’opposé du concept qu’on peut avoir de la mode à Lima, souvent associé à l’élégance ou au statut social. Les jeans vintage, les mélanges d’imprimés, en passant par du color-block aux chemises fleuries ou encore le cuir, mais surtout de l’attitude. L’assurance avec laquelle cette jeunesse liménienne se déplaçait, leurs poses devant mon objectif, les regards complices et leur sensualité, reflétaient un sens de l’identité fort qui cherche à attirer l’attention et qui est sans doute, en train de se faire sa propre place dans le milieu.

Sur les podiums, j’ai été déçue de ne pas avoir vu assez de créations que je pourrais identifier avec le Pérou. Je cherchais quelque chose qui projette la richesse des différentes cultures du pays à travers les couleurs, matières ou motifs. Les défilés  étaient fortement inspirés des grandes maisons de haute couture et  pouvaient manquer alors d’originalité. Je retiendrai particulièrement les collections de Pat Sedano, composé des vêtements futuristes oversize. Jessica Butrich et ses platform-shoes brillantes. Yirko Sivirich aux sacs ornés du blason péruvien (l’Escudo peruano). Et enfin, Paola Gamero pour ses délicates combinaisons de rouges et ocres.

Parler de mode dans le contexte actuel du Pérou, peut paraître futile, elle est pourtant devenue un moyen d’expression totalement légitime. Je crois qu’on assiste à la construction d’un nouvel espace culturel d’échange, dans lequel la mode n’est plus fondé sur les apparences mais touche aussi à des sujets plus profonds. Au delà des looks, la Fashion Week de Lima commence à se transformer en espace démocratique où se rencontrent plusieurs classes sociales, âges, genres et personnalités.

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