Lifestyle

Me operé la nariz, y estoy feliz

March 5, 2017

Me operé la nariz. Finalmente. 

En este video prometí ser honesta con ustedes. Siempre. Y aquí está.

No me gustaba la punta de mi nariz. Nunca me gustó. Mi primer recuerdo de este disgusto fue a los 17 años. Mirándome de perfil, una y otra vez frente al espejo de mi cuarto, lleno de stickers de bandas metaleras, tickets de conciertos y alguna polaroid de mis primeros desfiles como modelo en Lima.

No me gustaba la punta para nada. Tenía un cartílago protuberante en la parte inferior que me molestaba. Al sonreír, se inclinaba aún más hacia abajo. De perfil, tenía que encuadrar mi rostro de mil maneras para que no se vea demasiado caído. Por eso, la pose 3/4 de rostro que me han conocido toda la vida y a lo largo del blog (un vistazo a la sección de Looks para corroborar). Casi nunca miraba de frente hacia la cámara porque, simplemente, no me gustaba como me veía.

Nunca escribí un post sobre esto. Me gusta la idea de dar seguridad a las personas que desean atreverse con nuevos estilos. No me gusta la de andar ventilando mis propias inseguridades, que como cualquier ser humano, las tengo. Así que en lugar de andar quejándome una y otra vez sobre la misma cosa prefiero hacer algo al respecto. Como dice mi tatuaje en el brazo izquierdo: Make it Happen.

“Qué significa esto? Androgyny tienes bajo autoestima?” 

No. Y una lectura rápida a este post donde me traigo abajo algunos mitos sobre la cirugía estética te lo puede explicar mejor. No existe la perfección, pero si quieres corregir algo en ti para sentirte mejor, no hay nada de malo en eso. Siempre con expectativas realistas y sin caer en los extremos de la obsesión.

Al inicio me daba un poco de miedo el asunto. Que mis seguidores lo notaran y que lo comentaran de mala manera (hey, soy humana al fin y al cabo). Pero al final me di cuenta de dos cosas: 1) Que era el mismo temor del “qué dirán” con el que he estado luchando por años para expresar mi identidad mediante mi estilo y 2) Al final es mi vida, y lo que haga con ella es un tema por mí y para mí.

Es exactamente igual que cuando le preguntaba a personas sobre mi decisión de cortarme el cabello hace 4 años. “Noooo porquéee no te va a quedaaaar, si es tan lindo tu cabello largooo“. Hoy estoy segura que es una de las mejores decisiones que he tomado. Algo que hice por mí y para mí. 

Me tomó casi tres años encontrar un cirujano que entendiese lo que estaba buscando. No quería parecerme a nadie, ni a una actriz ni a una cantante. No quería una naricilla pequeñita y respingada. Quería ser una mejor versión de mí misma, y de nadie más. Finalmente encontré al Dr. Roni Luna por medio de su esposa Jimena Lozada (nos conocimos en una entrevista en Oh Diosas! de Plus TV). El entendió exactamente lo que quería: remover ese cartílago molesto y crear un ángulo en la punta de mi nariz. Y lo más importante: que se viese natural. Porque dudo que alguien se haga estos procedimientos para verse totalmente artificial.

Sé que es un tema polémico y hasta medio tabú. Y sé que habrá gente que pensará lo que quiera sobre mi decisión. Ni modo. Pero sí creo que es importante que una persona que busque información confiable sobre el tema (nuevamente, lean el post linkeado arriba) tenga un espacio seguro donde encontrarla. Alguien que no te juzgue y te pueda dar un dato confiable en una decisión que puede ser complicada. Y es que es de terror el número de clínicas informales y personas no profesionales que practican cirugía estética sin garantías de nada. Normalmente, son los que terminamos viendo en las noticias.

La operación en sí no dolió. Sedación y anestesia controlada. El after sí es un poco pesado, aunque no tanto para mí pues sólo trabajaron la punta de mi nariz. Nada de fracturar o limar pues quería seguir teniendo una nariz grande y recta, sólo que con una punta diferente. Y me encanta. Me encanta como ha quedado. Me siento feliz, y aunque mi espejo ya no tenga stickers metaleros ni tickets de conciertos (en realidad es un espejo con marco blanco un poco aburrido) miro el reflejo y me siento más que feliz.

Conclusiones rápidas de esta experiencia:

1) Ten expectativas realistas, la perfección no existe pero sí una mejor versión de ti

2) Ningún exceso es bueno

3) Encuentra un profesional que entienda exactamente lo que quieres. Y que te ofrezca todas las medidas de seguridad del caso.

3) Una es más auténtica cuando más se parece a lo que ha soñado de sí misma (Agrado corazón)

 

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