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Meghan Markle: una princesa de los tiempos modernos

May 22, 2018

En redes sociales la comparan con la princesa Diana. Comparan su vestido de Givenchy, por Claire por la diseñadora británica Clare Waight Keller, con el vestido que usó Kate Middleton en su boda, por la diseñadora Sarah Burton.

Hablar de realeza en estos tiempos es anacrónico. Es más un rol simbólico y un gesto de la tradición. Sin embargo, es cierto que ninguna otra nacionalidad vive a mil la emoción de tener una reina, una realeza y la boda de un príncipe como los ingleses. Siendo una de las monarquías más antiguas de la historia de la humanidad, con sus inicios en siglo XVII, representan el origen de las historias de amor y todo el romanticismo idealizado que mantiene vive esta idea de fantasía en el mundo occidental.

Pero se les criticaba muchas cosas. De pintar todo color de rosa, de ser fríos y manipuladores, y aún la sombra oscura que envuelve la muerte de la princesa Diana de Gales los persigue de cuando en cuando. Además, series como “The Crown” han contribuido a dar una mirada más humana de lo aplastante que puede llegar a ser miembro de la realeza británica, y cuán impotentes pueden sentirse a pesar de haber nacido en cuna de oro. Incluso la reina Isabel.

Pero en este nuevo mundo globalizado, digitalizado, de empoderamiento de la mujer, de condena al racismo se escriban nuevas historias. La más popular: encontrar al amor de tu vida en el otro extremo del mundo. Y es exactamente eso lo que ocurrió con el príncipe Harry y Meghan Markle.

Ya deben haber leído miles de artículos online sobre la boda. Sobre el vestido, sobre el segundo vestido de Meghan, por Stella McCartney y demás perlas jugosas del internet.

Sin embargo, lo que quiero resaltar es una cosa: es la boda real británica más moderna de todos los tiempos. Meghan caminó sola al altar, manteniendo coherencia con su discurso feminista a pesar de haber sido el marco una ceremonia religiosa tradicional; tuvieron un coro de gospel afroamericano, The Kingdom Choir, que cantó una versión hermosa de “Stand by Me”; y Meghan, siendo extranjera, no hizo el voto de obediencia a su ahora esposo, costumbre que estuvo firmemente arraigada en las bodas de la realeza británica.

La web también está inundada de memes de “Esta es la sonrisa de una mujer que no volverá a lavar un plato en su vida” o comentarios acerca de que ahora será millonaria gracias a la familia real. Meghan Markle no salió de la nada. Su trabajo como actriz en Suits, con 108 episodios en siete temporadas, además de CSI:NY, The League y Castle, le dieron un nombre e imagen sólidos sobretodo en los Estados Unidos.

Y qué decir de las comparaciones. Van a verlas a granel. En mi opinión, comparar a Lady Diana, Kate Middleton y Meghan Markle es un mero afán de los medios para elevar su interacción en redes, y de algunas personas que idealizan al máximo esta clase de eventos. Para mí, la boda de Meghan Markle (ahora Meghan de Sussex) es como un respiro de aire fresco a los tiempos violentos que estamos viviendo. Una pausa breve (observada por 2 billones de personas alrededor del mundo), que nos hace soñar con un ejemplo de princesa de los tiempos modernos.

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