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Modelos Peruanas (que se ven Peruanas): Introducción

14th January, 2019

Ando a mil estos días mientras voy preparando el relanzamiento del blog. Sin embargo, tengo presente que hace un par de meses prometí compartir extractos de mi primer libro, “Modelos peruanas (que se ven peruanas)”, en Androgyny. Para las personas que no lograron obtenerlo, no quiero dejarlos fuera de los insights, confesiones y situaciones que pasé para escribir este primer texto.

Obviamente, no soy la primera persona en Perú en tocar el tema de discriminación y racismo en nuestro país. Jorge Bruce, Guillermo Nugent, Marco Avilés, Liuba Kogan, por sólo mencionar algunos nombres, han publicado extensivamente al respecto. Sin embargo, sí soy la primera persona en venir desde dentro de la industria de la moda, como ex modelo y blogger, que puede relatar los matices y sutilezas que rigen el criterio de selección de lo considerado “bello” en nuestro país.

“Modelos Peruanas (que se ven peruanas)” fue publicado en el a inicios 2017. Los hechos personales que relato han sido recopilados desde el 2010 y las investigaciones me han llevado hasta los años ochentas. Pero aquí les dejo un primer pedacito de esta narrativa de periodismo de no ficción.

Introducción: Nada Personal 

“No me apena, ni un poquito. No me siento menos ni me avergüenza, porque no hay nada de qué avergonzarse. O tal vez sí. Vergüenza de que aún existan estas ideas en mi generación, que creía más libre de prejuicios. Vergüenza de que aún existan visiones como esta, que inevitablemente impiden el desarrollo de una industria de moda peruana auténtica e integrada. Porque si seguimos mirando hacia afuera como si nosotros fuésemos menos, entonces seremos derrotados. Porque la confianza en ser uno mismo y saberse hermoso resulta invalorable. Si realmente deseamos que la moda se convierta en el próximo boom nacional, tenemos que ignorar la insensatez que nos divide. Una reflexión interesante para empezar un lunes. Y sí, el negro es un tono que todas pueden usar, siéntanse libres”.

Este fue el mensaje que publiqué en mi blog, The Androgyny, el 5 de mayo del 2012. Sentada frente a una pantalla brillante, a medio camino de redactar otro post, escribí la primera y única versión del texto que acaban de leer. La historia es la siguiente. Realicé una sesión de fotos para la campaña del diseñador peruano José Clemente y publiqué una de las tomas en el Facebook del blog. En la foto, aparezco junto a Guillermo Cerpa, otro modelo peruano. Ambos llevamos atuendos. El usa una camisa y un pantalón, y yo, un vestido de encaje con cuello cerrado. Grande fue mi sorpresa al encontrar que, minutos después de compartir la imagen, una persona comentó lo siguiente:

“Tu piel negra con tu cara típica andina no creo que sea acertado combinarlas con negros. Solo tienes que ver al chico que te acompaña. Qué luz tiene con el negro y mira tú como apareces totalmente oscurecida. En esta foto no existe la regla básica de la moda, la has roto u olvidado, no sé. Te recuerdo que hay una prenda para cada tipo de cara, cuerpo, etc. Saber qué sí y qué no debo ponerme. Mala elección del diseñador y el estilista de la campaña”.

Al inicio pensé en borrar este comentario. No por vergüenza ni porque me afectaran esas palabra en lo más mínimo, sino para ahorrar el penoso drama y la indignación a mis lectores. Sin embargo, algo me detuvo frente a la opción de Delete. No había motivo para ignorar eso. Hacerlo visible era la mejor manera de dar cuenta de lo retrógrado de este tipo de pensamiento. A los pocos minutos de responder públicamente este comentario, comencé a recibir una avalancha de mensajes de apoyo de este tipo:

“Hola, en realidad no me cabe en la cabeza que, en tiempos donde se habla tanto que las reglas de la moda están para romperse y que los blogs, hoy más que nunca, han puesto la moda al alcance de las personas, siga habiendo gente tan cuadrada que basa sus opiniones en supuestas reglas que lo único que hacen es mostrar discriminación e ignorancia. Te felicito por tu respuesta tan inteligente, ya que no caíste en ofender a nadie”.

“¿Lo ven? Hay gente que sí entiende el punto”, me dije a mí misma. A raíz de todo esto nació una inquietud. Una duda sobre lo que veía en las pasarelas de la creciente industria de la moda local. ¿Era posible triunfar como modelo en el Perú siendo no blanca, no pálida, no de ojos azules ni cabello claro? Ejemplos como el de la modelo Juana Burga, la única peruana que ha desfilado en todas las capitales de la moda, mostraban que sí, pero su caso se veía remoto, casi aislado.

En nuestro país, ser modelo y tener “buena presencia” son ideas estrechamente vinculadas. Rápidamente nos imaginamos personas con cabellera rubia, ojos claros y piel blanca. Es como si todos fuésemos conscientes de lo lejano de ese modelo y, aún así, neciamente busquemos mimetizarnos con él. Sin embargo, con la apuesta de cierta parte de la industria local por la inclusión de modelos con rasgos más mestizos, ¿se puede decir que esto sigue vigente?

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El libro está disponible en librerías a nivel nacional y en Amazon en este link.

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