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Morir de Amor: Sobre Feminicidios en el Perú

May 24, 2017

“Simona fue ultimada a cuchilladas y martillazos. Karol en Arequipa y Tiffany en Lima fueron asfixiadas, y luego quemadas. La primera estaba con ocho meses de embarazo, y la segunda, a quien su agresor también violó, tenía apenas 16 años. Lisbeth, en Cusco, recibió 35 puñaladas, casi todas en el rostro y en el cuello. Tres de los feminicidas ya están purgando condenas, pero uno aún no ha sido capturado”. 

Este párrafo está en la Introducción de Morir de Amor, el libro sobre feminicidios en el Perú de la periodista Teresina Muñoz-Najar. La lectura no es demasiado extensa, pero cada una de las 143 páginas provoca escalofríos. Entre cifras de investigación y escenas narradas de manera tan cruda que parece casi que las estás viendo, Morir de Amor es un libro tan desgarrador como necesario.

De hecho cuando leía el libro, unas amigas me comentaron entre risitas si estaba buscando tips para encontrar novio. Morir de Amor podría sonar a algo bastante romántico, pero resulta perturbador descubrir cuánto de literal tiene esta frase en nuestra sociedad.

Las mujeres buscamos pareja por diferentes motivos, y enamorarse debe ser una de las cosas más hermosas del mundo. Pero cuando las relaciones pasan a la tensión, a la agresión verbal, y finalmente a la violencia, es imposible ignorar la realidad. El libro comienza con una cita perfecta de la feminista francesa Simone de Beauvoir: “Nadie es más arrogante, violento, agresivo y desdeñoso contra las mujeres que un hombre que inseguro de su propia virilidad“.

Los siguientes datos en el libro son de terror:

  • En el Perú se registran alrededor de 10 feminicidios al mes (el número de tentativas es casi el triple).
  • El delito de violación sexual a menor de edad es el segundo en el ranking de transgresiones que más cometen los hombres peruanos. El primero es robo agravado.
  • La mayoría de víctimas son mujeres entre 18 y 35 años. Los perpetradores son mayoritariamente esposos, ex esposos, convivientes, novios o familiares cercanos.
  • Una de las razones a la que más recurren los varones agresores para explicar y justificar sus actos de violencia contra las mujeres son los celos que sienten ante cualquier sospecha, real o imaginaria, de un acto de infidelidad por parte de su pareja.

Otro dato perturbador que encontré es la gran cantidad de mujeres que retiran la denuncia a sus parejas. El juez entrevistado por Muñoz-Najar dice que esto es más común de lo que se cree. Al parecer la idea de “cambiar al hombre, hacerlo recapacitar con amor y pensar en un mejor futuro juntos”, son las excusas principales de las víctimas. Y lamentablemente la mayoría no tiene un final feliz.

La violencia está sutilmente colocada en mensajes diarios dentro de la publicidad, la música, la poesía y sobretodo, la televisión. Hace poco estuve en un consultorio médico para un chequeo anual, y mientras estaba en la sala de espera veía que en la televisión pasaban una telenovela que desconozco, pero donde el hombre estrangulaba a la mujer en una pelea de celos. En la siguiente escena, la jalaba del cabello por toda la habitación. Casi todas en el consultorio eran mujeres. Todas miraban la pantalla con atención, pero ninguna parecía incómoda. Le pedí a la señorita de recepción que cambie de canal y un par de señoras me miraron con mala cara.

Ninguna mujer se enamora de alguien que cree que la va a maltratar. La violencia tarda en revelarse. Como dicen los psicólogos: avanza silente.

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