Fashion

Paris (y parisinas) en verano

May 28, 2018

Hoy comenzó el verano bipolar en París.

Fotografía: @laureengazio

Un calor sofocante bajo un sol brillante por las mañanas y una lluvia torrencial, truenos incluidos y al mejor estilo del Amazonas, por la tarde. Hoy vi también otro lado de las parisinas, un lado distinto a su estilizado uniforme de abrigos negros, ballerinas de charol, chalina gris que cubre la mitad de sus rostros y cigarillo en mano.

Primero, quiero dejar clara mi impresión de las parisinas. Estas mujeres son como una navaja afilada. Atractivas y distantes, elegantes y serias, y siempre con la última palabra en la boca para zanjar cualquier discusión. Siempre te dan la contra en lo que piensas y mantienen su postura, ya sea para un tema político como para decidir qué almorzar, contra viento y marea.

Al inicio me resultaba un poco chocante, esta actitud tan seca y algo atorrante en ellas. Cabe aclarar que culturalmente, las mujeres peruanas somos muy distintas. Y aquí estoy a punto de hacer una generalización tremenda, pero a grandes rasgos, realista: sonrisa a flor de piel, palabra amable y gesto cándido, incluso ante desconocidos. Pero siento también que esta actitud es guiada por la presión social. “Y esa chica qué le pasa que no sonríe?”, “Hijita, te ves tan seria, vas a espantar a los hombres”, “Tienes que sonreír más, así te ves más linda”. Esto me llevó a plantearme la siguiente pregunta: Qué es mejor? Una sonrisa forzada y falsa? O un gesto serio y seco pero sincero? No digo que ninguno sea mejor que el otro, pero sí digo lo siguiente: tener la seguridad y confianza en sí misma para elegir el que sea, sin importar la reacción del resto, es algo que muchas mujeres en París dan por sentado. Se meten en la conversación, saltan con un argumento, desarrollan su idea, defienden su postura, y zanjan con lo que piensan sin pestañear un segundo. Nuevamente, estoy generalizando tremendamente —o es que me he topado con las parisinas más bravas de esta ciudad—, pero haciendo un escaneo social, ésta es la impresión que he obtenido de ellas en casi 8 meses.

Pero volviendo al punto de este post, hoy vi un gesto distinto en estas mujeres francesas. Faldas ligeras, vestidos con vuelo y estampados floreados y tacos cuña con pedicures rojas e impecables adornando las veredas. Cabellos al viento, gafas de sol y una ligerísima sonrisa en algunas fueron los efectos que lograron los primeros días de verano en la Ciudad Luz. Algunas hasta llevaban canastas de mimbre como carteras, un accesorio que está super de moda en el verano en París. Para contextualizar un poco la onda: todo lo que tenga que ver con lo natural, lo relajado y lo chic, es regla en París. No crean que las parisinas no se esfuerzan en mantener este look que parece aplicar la ley del mínimo esfuerzo. Al contrario. Ahora puedo confirmarles que la rutina de mantener una piel linda, hidratada y luminosa requiere una rigurosidad monástica. La lista de productos para el cuidado de la piel que puedes encontrar, desde las farmacias hasta las tiendas de marcas especializadas, es casi infinita. Además, lograr que el cabello tenga este efecto despeinado-pero-al-mismo-tiempo-super-chic requiere más que sólo productos de salon. Pero eso si: nada de laceados rígidos y artificiales. El cabello tiene que verse vivo, y al mismo tiempo, cuidadosamente desordenado.

En resumen: todo es un ritual, una logística. Pero una que las parisinas llevan con calma y mucha confianza.

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