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Por qué decidí mudarme a Paris: mi historia para venir a Francia

25th July, 2019

Esta debe ser la pregunta más frecuente en mis redes sociales desde que me mudé a Paris, en Setiembre del 2017. Han pasado casi dos años desde que dejé Lima, y aunque he escrito un par de cosas al respecto y por ahí he colgado unos videos en Youtube, me gustaría compartir con ustedes —sí, los que aún leen blogs en el 2019—, mi experiencia de venir a vivir a París.

Por favor, noten que este post no incluye los trámites administrativos, temas de visa, o la temida pregunta de cómo encontrar departamento en Paris (aunque sí he hecho un video al respecto). Todos estos detalles varían en cada caso y según cada aplicante, desde tu país de procedencia hasta los programas en los que te inscribes y las facilidades que te dan. Puede parecer largo, y lo es! Y definitivamente puede ser un dolor de cabeza. Pero lo que quiero hacer aquí es contarles un poco de mis motivaciones para dar este salto al otro lado del Atlántico.

Foto: Alexander Kagan

Como periodista de moda y una de las primeras bloggeras del rubro en el Perú, he visto en primera fila toda la curva de vida de las redes sociales y las posibilidades que te dan de crear tu propia carrera hoy en día. Y en esa línea, a mi me dio algo también muy interesante: la posibilidad de viajar mucho. Desde el 2015, Androgyny comenzó a llevarme por todos lados: Estocolmo con H&M (la primera vez que venía a Europa), Boston con Converse, Nueva York con Adidas, y luego otra vez con Coach NYC, Sao Paulo con Inspiramais y Madrid con una invitación para Fashion Week. Pero fue en el 2016, cuando vine a Paris por primera vez para Fashion Week, que realmente me entró el bicho de querer mudarme a otra ciudad. La verdad es la siguiente: yo estaba aburrida de Lima. Y no es que Lima sea una ciudad aburrida, al contrario: la oferta que tiene hoy en día de entretenimiento, turismo, gastronomía y demás la hace un spot infaltable en Latinoamérica. Pero era yo, yo estaba aburrida de Lima, y quería tener la experiencia de vivir fuera antes de mis 30 años.

Un año antes de venir a Paris

La gente me pregunta por qué elegí Paris y no Milán, para estudiar en Marangoni. La verdad es que siempre me gustó la cultura francesa, y tenía la base de francés desde el colegio. No avanzado, pero algo al menos. Luego, mis papás me metieron a la Alianza Francesa de Lima, con la esperanza que aprendiese bien un tercer idioma. Y hoy se los agradezco, porque la verdad es la siguiente: venir a Paris sin saber francés es un fail. Las experiencias que puedes tener en esta ciudad son mucho más interesantes cuando puedes comunicarte con la gente en su idioma. Y aunque mi francés era intermedio y mi Master era en inglés, estaba convencida que si me sumergía en el día a día de Paris, mi nivel mejoraría. No me equivoqué.

Foto: Ana Sotelo

Me informé sobre el Master que quería hacer, MA en Luxury Brand Management, con Paula Gunther de Key Education, la representante de Istituto Marangoni en Peru. Paula fue super transparente conmigo, dedicada resolviendo mis preguntas y me asesoró hasta para el tema de los papeles de la visa. Me dejó claro que esta es una decisión que tiene que tomarse con un año de anticipación, entre que postulas, te mandan la respuesta, preparas tus papeles y te embarcas en el viaje. Y en ese año, yo aproveché también para organizarme financieramente. Con años de ahorros, hice todos mis cálculos para saber qué proyectos trabajar en Lima en ese 2017 antes de partir a Paris.

Y como saben, vendí todo. Casi el 80% de mi closet, entre ropa, zapatillas y accesorios. Mi carro, que sólo había tenido por 2 años en Lima. Y cerré todo en orden y con calma.

Sabía que estaba tomando un gran riesgo. De dejar la comodidad, confort y facilidades que tenía en Lima, donde me había hecho de un nombre y una carrera, para volar al otro lado del Atlántico donde nadie me conocía, donde nadie me iba a facilitar nada, y donde no iba a tener todo el comfort al que estaba acostumbrada. Pero el que no arriesga, no gana.

Llegando a Paris en el 2017

Todavía me acuerdo cuando aterricé en París, un 17 de Setiembre a las 9 de la mañana. Estaba sentada al lado de la ventana, mirando el avión descender sobre Ile-de-France y de pronto sentí ganas de llorar. Nunca me había pasado. Estaba acostumbrada a viajar después de tantos años y luego volver a Lima. Pero en esa ocasión sabía que no iba a regresar.

Foto: Ella Mirez

Tuve la suerte de tener amigos que me ayudaron en un inicio: la primera semana me quedé con dos chicos del sur de Francia super simpáticos, amigos de una amiga, que me acogieron en su departamento junto con Marcel, su gato histérico que paraba clavándome las uñas en las pantorrillas cada mañana. La segunda semana, me quedé en un departamento de estreno y super lujoso por la iglesia de la Madeleine, con otro amigo de un amigo, que paraba viajando y nunca estaba en su depa en Paris. Y finalmente me instalé con un amigo peruano en el distrito 17, donde estuve casi un año. En todo este tiempo, vale recalcar, nunca me enfrenté a los trámites horribles para buscar departamento en Paris. Según he escuchado, de los más complicados del mundo. Siempre sub-alquilé, y tuve la gran suerte que conocer personas que vivían ya en la ciudad.

Los estudios son importantes en Francia

Esta es una ciudad —y un país en general—, que hace soñar a muchos. Pero no es fácil venir, encontrar trabajo y quedarse de manera estable. La manera más segura es a través de los estudios. Inscribirse en una universidad o escuela francesa con un buen nivel de francés (mínimo B2, aunque por ahí he escuchado que ahora es C1), hacer prácticas, hacer trabajos part-time y finalmente conseguir un contrato de trabajo más estable, el famoso CDI (Contrat à Durée Indéterminée). Escribo esto porque he recibido cualquier cantidad de mensajes diciendo: “Adriana, puedo llegar de turista a Francia y luego allá postular a una universidad para una visa de estudiante?”. La respuesta es, lamentablemente, no. Lo recomendable es hacer los trámites desde tu país de origen y llegar a Francia ya con una visa de estudiante, que te permitirá abrir cuentas de banco, alquilar departamentos o estudios y demás facilidades que una persona con visa de turista no puede acceder.

No soy nadie, y me gusta.

Nadie me conoce ni reconoce. Nadie me grita “Androgynyyyy” por la calle (además que les resulta super difícil pronunciar la palabra en francés). Nadie me regala nada. Nadie da auspicios a mano abierta ni canjes fáciles. Pero aunque me chocó y fue difícil al inicio, ahora no puedo estar más contenta. No de empezar de cero, porque no lo siento así. Tengo toda la experiencia de años como profesional en comunicaciones y marketing digital, y eso me está ayudando enormemente aquí. Pero me gusta la idea de esforzarme con todo, otra vez, y en una ciudad bellísima y tan ligada a la moda, el arte y la cultura como lo es París.

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